martes, 24 de abril de 2012

¿CUÁL ES SU POSICIÓN FRENTE AL PLANTEAMIENTO MARXISTA DE CULTURA? ¿ENCUENTRA ACTUAL SU PERTINENCIA?


Planteamiento marxista: “El dominio de lo cultural (constituido sobre todo por la ideología) es un reflejo de las relaciones sociales de producción, es decir, de la organización que adoptan los hombres frente a la actividad económica. La gran aportación del marxismo en el análisis de la cultura es que ésta es entendida como el producto de las relaciones de producción, como un fenómeno que no está desligado del modo de producción de una sociedad. Asimismo, la considera como uno de los medios por los cuales se reproducen las relaciones sociales de producción, que permiten la permanencia en el tiempo de las condiciones de desigualdad entre las clases”.[1]

Desde la concepción marxista, de alguna manera, la cultura estaría en manos de quienes en esencia viven la realidad del pueblo, el proletariado. Así, la cultura no es un marco ideológico desde el cual se explican todas las realidades, como la pueden entender las sociedades burguesas, ni un cúmulo de vivencias y expresiones que dicen del sentir de una minoría, utilizadas como “herramientas” de alienación, sino que la cultura es producto del quehacer de individuos concretos, dependiendo de su acción y sus condiciones materiales de vida.

Por otra parte el planteamiento marxista, aunque como se menciona en la lectura, es poco esperanzador, se acerca mucho a la realidad actual. Los acontecimientos a los cuales estamos sometidos reflejan evidentemente la división de clases sociales y su notable influencia en el desarrollo de las diversas culturas en el mundo, que muestra la cultura como resultado de las tensiones entre las relaciones de producción y consumo, enmarcadas en el capitalismo, manteniendo la supremacía de una clase dominante sobre una clase oprimida, lo cual ha marcado la manera en que los grupos y comunidades se han organizado para satisfacer sus necesidades y así han ido moldeando su propia cultura. Por ello encontramos una serie de inequidades que de una u otra manera generan descontento e incertidumbre en las poblaciones menos favorecidas; Marx desconoce al propio individuo como actor de su propio desarrollo, capaz de influir en la sociedad también donde la cultura es dinámica y cambiante, lo cual es un fundamento para los proyectos de desarrollo que se construyen desde las comunidades y que deben apuntar a tener relevancia e importancia también ante las grandes economías.




[1] RUBIO CARDONA, Ricardo Alfredo. Módulo perspectivas culturales. UNAD. Bogotá. D.C. 2.010. Pág.20.

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